Una dosis de realidad

Por una maternidad real…

Llevo un tiempo que quiero escribir sobre el tema que os voy a plantear y es ¿cómo nos venden la maternidad? Es lo más maravilloso del mundo, eso lo garantizo, en cuanto a sentimientos y el amor que se siente, muy diferente a todos; el vínculo único que se crea entre madre – hijo (-s en mi caso), lo que les enseñas, lo que te enseñan, lo que aprenden solos… y puedo seguir enumerando sin parar.

El otro día a raíz de un comentario que leí sobre  la imagen de pulcritud, limpieza y un color en concreto, el blanco, ahora no recuerdo en qué contexto o a qué hacía mención, me animé a publicar estas líneas. Ya cansada de que en la tele la imagen que se da de la maternidad es de habitaciones con todo ordenado, limpio e inmaculado con colores neutros claros o pasteles. Madres perfectas con su ropa en tonos de los mismos colores, algo más oscuros para no quedar camufladas con el fondo o el sofá, que parece que duermen sus 8 horas diarias del tirón  y están recién salidas de peluquería y maquillaje; no se les observa rastro de ojeras, mientras le dan el pecho a su bebé, un nene con ojos azules y rechonchete.

Una dosis de realidad

Esa imagen idílica es lo que te inculcan en algunos anuncios, de algunas marcas ligadas a la maternidad, no solo de comida, sino también pañales, cremas, etc., y a veces se agradecería “Una dosis de realidad”. Sólo excluiré los anuncios de detergentes de ropa y alguno reciente de pañales donde realmente se ve lo que es tener hijos en casa con manchas imposibles de sacar y lo que representan: Los hijos se manchan, juegan, guarrean, hacen de las suyas y tienen una infancia como debe ser.

Admiro a las mamis que hacen sus fotos y juegan con esos mismos colores y cuelgan las fotos de los pequeños en decorados cuidados y detallados (sobretodo en IG) – preciosos – por la paciencia y el gusto que ponen en cada instantánea; de hecho tengo una familiar que lo hace y soy muy fan de sus fotos. Pero esa imagen idílica no me representa.

Yo en ese aspecto soy algo diferente en mi cuenta de Instagram, donde suelo publicar fotos con mis hijos haciendo trastadas, en situaciones cotidianas, imágenes sin preparar y trastos por medio, pijamas a veces sucios (aunque no se aprecie), y sobretodo muchísimos colores vivos, de juguetes, ropa y demás.

 
Si me hiciese fotos a mi misma, me veríais con el moño en el pelo, que es a veces lo único que me da tiempo a hacer, mis ojeras de no dormir en  muchos meses tras mis gafas de ver – las nuevas porque mis hijos se cargaron las anteriores en pleno aprendizaje de gateo -y normalmente ropa sencilla y cómoda para estar en casa o para salir.

 

Presión por los cuerpos 10

 
Envidio (la verdad es que no…) a aquellas madres que a la semana de parir tienen un cuerpo 10 cómo si la cosa no fuera con ellas, pero mi realidad es otra, estrías en la barriga (porque mi piel es así), una cicatriz de la cesárea que en un lado ha quedado perfecta pero en otra no, y sobre mi peso, pues con un hipotiroidismo autoinmune me inflo y desinflo cual balón o globito dependiendo del día, lo que coma o como estén mis hormonas. Aún así puedo decir que las marcas de guerra de mi embarazo gemelar las llevo con orgullo, porque me recuerdan lo bonito que fue.
 

La Realidad

En resumen, los niños son muy bonitos, la maternidad es una pasada pero hablando en plata, hay cacas, pises, reflujos, lavadoras que poner… cuando son más grandes… trastos que recoger, cosas desparramadas, cristales rotos a raíz de sus primeras exploraciones por la casa, calcetines y pijamas sucios, trastos, etc. Lo haces todo con gusto, porque tener a tus hijos es un sueño, pero también existe esa realidad y también hay que tenerla en cuenta. 

Y lo que nos venden no le está haciendo ningún favor a las madres primerizas, todo lo contrario, está provocando sentimientos negativos como que no vales una caca, que no puedes y, en el caso de múltiples, una sensación de impotencia tremenda. Yo defiendo y defenderé siempre una maternidad real, con sus pros y sus contras, sus alegrías y sus tristezas, sus subidones y sus bajones, porque es la realidad. 

A la que me pregunte le diré lo que hay, que es muy duro, a veces durísimo pero al mismo tiempo lo más maravilloso del mundo. Ser mamá para mi es la experiencia más maravillosa y enriquecedora de mi vida.

8 comentarios

  1. Jijiji. Una vez lei a una blogger decir que solo seguia cuentas de instagram donde se plasmaba la realidad y es tan cierto. Mi casa con 3 niños imaginate.Un beso

  2. Que gran explicación! Yo tengo muchos sobrinos y estaba preparado 😉 y para ir haciéndonos a la idea tenemos un gatito que ya se ha ido encargando de rompernos cosas XD antes que el Peque.

  3. La realidad dista mucho de lo que se muestra….por regla general. Y eso a veces hace que algunas madres se frustren por no conseguir ese ideal.

  4. Me ha gustado tu reflexión. Yo vivo con mocos pegados en la ropa y a veces voy por la vida con una teta afuera, porque mi hijo hizo "autoservicio" y del sueño que llevo acumulado no me entero y se queda sin guardar.
    Vivan los hijos, pero dejen de vendernos mofletes Rosa y limpios/sobre sofás sin migas… que eso no existe!
    Nos leemos!

  5. Qué verdad más gorda!!!
    Es dar a luz y morirte de sueño, que las neuronas te funcionen a medio gas, que si lactancia si lactancia no, rabietas, genios, dibujos, pañales, cosas por en medio…
    La vida pasando!!
    Nada de mundos perfectos con combinación de colores perfectos,ni madres perfectas ni niñ@s perfect@s…
    Que no sé por qué siempre son rubi@sus monísim@s… aysss…

  6. Qué verdad más gorda!!!
    Es dar a luz y morirte de sueño, que las neuronas te funcionen a medio gas, que si lactancia si lactancia no, rabietas, genios, dibujos, pañales, cosas por en medio…
    La vida pasando!!
    Nada de mundos perfectos con combinación de colores perfectos,ni madres perfectas ni niñ@s perfect@s…
    Que no sé por qué siempre son rubi@sus monísim@s… aysss…

  7. Querer tener una vida de anuncio es como querer ser estrella del rock cantando como el culo!! Eso es imposible señores, una casa con niños es una casa viva donde hay trastos, ropa sucia amontonada al lado de la lavadora y otro montón de ropa al lado de la plancha y más ojeras que un mapache.
    Así que quien quiera tener hijos que se olvide de ir impoluto y tener la casa como un museo, y no estresarse por ello sino disfrutar con tus hijos y de cada momento.
    Un saludo 😉

  8. gracias por los comentarios, sois los mejores!

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