Quien algo quiere, algo le cuesta – Parte 1

Aborto por huevo huero

El título de la entrada es porque me lo planteé así, obviamente no todas pasan por lo mismo. Al pensar de esta manera ahora valoro mucho más a mis dos pequeños, por lo que he hecho y pasado hasta tenerlos conmigo el día más feliz de mi vida.

Hoy toca hablar de temas delicados, tabús en algunos casos porque parece que da vergüenza tratarlos, pero bastante frecuentes por lo que he podido ver desde que me pasó a mi. También otros aspectos como los pasos que he ido dando por si a alguien le sirve de consejo u orientación.

En Enero de 2013 empezamos la búsqueda de un bebé, como muchas otras parejas consideramos que teníamos la estabilidad ya de una casa y un trabajo por parte de los dos. Por suerte y mucha suerte me quedé embarazada a la primera y nada fui a la matrona que me dio el listado (en aquel momento me pareció gigante) de pruebas y visitas médicas. La analítica del primer trimestre, tocología (para la primera eco a la semana 11 de gestación) y su próxima visita.

Primera opinión: una eco en la semana 11 me parece excesivamente tarde, yo me haría una a la semana 8 que ya se puede ver la viabilidad del embrioncito, antes puede que no se vea, pero esa es mi opinión como bien he dicho.

Me hice una eco a la 7º semana, la ginecóloga me dijo que parecía que estaba de menos tiempo de gestación, que me revisase 10 días más tarde. Llegó mi analítica del primer trimestre a la 10ª semana, decidí que como en la semana 11 tenía la visita al tocólogo pues que ya me esperaría. Unos días antes de la eco empecé con manchados así que me fui al hospital. Me confirmaron un huevo huero, (se ve el saco gestacional pero está vacío porque seguramente ha habido algún fallo durante la combinación genética o en el desarrollo del embrioncito), no se veía nada de nada. Al estar ya de casi 11 semanas me programaron un legrado.

El legrado te lo hacen pasando por quirófano con una sedación. No te enteras de nada. Dura pocos minutos y una vez despiertas por la tarde y meriendas un poquito te dan el alta. Lo complicado es el tiempo previo al legrado. En este primero me mandaron ponerme unas pastillas vía vaginal para la dilatación del útero a las 12 de la noche. Provoca el dolor de contracciones pero son de las soportables 🙂 Se repite lo de las pastillas antes de ingresa en el hospital por la mañana. Se espera a la dilatación suficiente para entrar en quirófano. En ese tiempo puedes expulsar coágulos de sangre, incluso algo más. Es como una regla muy muy abundante. Tras el legrado llegan unos días molestos, aunque te prescriben medicación para el dolor, y de sangrado como de regla que puede ir y venir hasta que se va del todo.

Tras pasar por esto, te recomiendan dos períodos antes de volver a otra búsqueda.

En cuanto al aspecto psicológico. Es un palo y de los gordos. Es una ilusión rota, un combo hormonal y un sentimiento de culpa (aunque no la tengas) que te dejan tocada un tiempo, y sólo el tiempo da consuelo. No hay palabras de aliento que sirvan, por mucho que la gente se empeñe en ello, quizás sólo las de aquellas que pasaron por lo mismo. Es un “pseudo duelo” que tienes que pasar, sin más. Pero con el tiempo se saca lo positivo, se aprende y si pasa una segunda vez te lo tomas de otra manera.  Eso será en la parte 2…

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