Lo que no viste del evento: Mi casa

 

 

Está claro que hay polémica y opiniones para todos los gustos respecto al evento de Madresfera. No voy a entrar ahí, porque yo en un principio quería ir con toda la familia pero llevar a dos peques de 2 años correteando por la sala, hubiese significado desmontar el equipo de audio y sonido varias veces y subir al escenario, a recogerlos una y otra vez mientras trepan por las butacas y el sofá o intentan robarle el micro a alguien.

Si es que van a ser muy de #podcast estos enanines míos. 

Aprovechamos a la abuela materna, que vive en Mallorca, para hacer coincidir su visita que ya tenía planeada para Febrero, con el Evento y así poder quedarse con los peques y yo volvería el mismo día del evento para no dejarle la faena de cuidar a mis dos terremotos.

La noche previa al evento

Mi madre llegó para la cena. Los niños la saludaron y se la comieron a besos, decidimos que durmiese con los gemelos y conmigo en la habitación para cuando yo me marchase por la mañana, no tener que despertar a nadie. Nunca más lejos de la realidad. 

Los peques notaron mi nerviosismo, o eso quiero creer, y se durmieron tarde no… lo siguiente. Creo que era la 1.30 cuando plancharon la oreja en la almohada, alguna pesadilla entre medias y uno de los gemelos se despertó y sonó al poco tiempo la alarma, cuando me desperté se despertó el otro, aunque por suerte el otro ya volvió a dormirse.

Al ver el peque que me iba, cogió el berrinche del siglo, lo calmé un poco como pude y me fui, pero no lo calmé del todo y se quedó con la abuela materna, quien lo abrazó y le dio muchos mimos para ir durmiéndolo de nuevo. A medida que me arreglaba para irme a la estación del Ave, escuchaba como iba menguando el llanto, pero es de esos días que se te queda grabado y no te perdonas no entrar a abrazarlo. Aunque hubiese sido peor entrar pero me quedé mucho más tranquila ver que se le pasó, o eso pensé yo.

Las noches pos evento

La noche del sábado, tras el evento, llegué de la estación del ave cerca de la 1 de la mañana a casa. Esa noche, mi hijo me demostró lo enfadado que estaba conmigo, despertándose cada pocas horas, pataleando, muy cabreado, gritando y llorando. Me costará perdonarme y olvidarlo.

Día a día, en colecho, ha vuelto a las muestras de cariño, besitos antes de dormirse, a despertarse cada menos horas, siendo más cortos los periodos de enfado, volviendo a mis brazos, acurrucándose y durmiendo tranquilo.

Mi peque me necesita, pero lo que no sabes es cuanto lo necesito yo a él. Se lo haré saber siempre cada día, todas las veces que pueda. 

Ayer durmió toda la noche del tirón y hoy también. Creo que ya se le está pasando a mi me costará un poquito más. El otro no, el otro es un independiente que está como si no hubiese pasado nada… me los como con patatas a los dos!

 

Estoy en un momento muy dulce, ya antes de irme al evento, con los peques. EStán soltándose a hablar y casi diría que tenemos alguna conversación, de aquella manera, pero alguna. Ayer me di cuenta de que para ser gemelos y terremotos, estamos en un momento muy tranquilo y se están dando cuenta de lo que es hablar con papá y mamá y creo que ellos los están disfrutando mucho también. Se les ve felices. 

Gracias por leer las publicaciones tan íntimas que me están saliendo últimamente (risas semi nerviosa).

Comentad si os ha gustado o si os ha pasado, así hacemos terapia todos jajaj

Un comentario

  1. Yo también lo pasé mal echando muchísimo de menos a Churreta y también me “castigó” en las noches posteriores, aunque cuando llegué me comió a besos jajaja

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