No es cosa de niñ@s, mi historia de #bullying

Se ha escrito, hablado, comentado y promovido campañas últimamente sobre el #bullying y si os digo que la frase “Es cosa de niños” la escuché yo de pequeña mil veces, es porque lo sufrí y lo escuché.

Mi historia de #bullying

Ser niña y sobrevivir a la infancia y sobretodo a la adolescencia no es nada fácil. Ahora se conciencia mucho sobre el #bullying, se dice que no seas cómplice y estamos muy informados sobre el tema porque quizá los adultos de hoy fuimos los que sufrimos en su día. Y aquí va mi historia.

Por suerte crecí en un colegio solo de chicas y como llevábamos juntas desde la niñez no existían casos o al menos que yo recuerde, sobre acoso entre nosotras. Si había alguno, yo no me enteré así que si alguna de mis compañeras se sintió así me gustaría que lo compartiese.

Cuando era pequeña iba a natación y a gimnasia rítmica. Aún recuerdo que con 6 o 7 años yo era súper menudita, la más peque del grupo de rítmica y la monitora me llamaba “mosquito” cada vez que pasaba lista. Lo recuerdo como algo malo y despectivo, por suerte duré poco en gimnasia porque mi madre quiso que me centrase en un deporte, y elegí natación. (Espero que el karma haya puesto en su sitio a esa monitora, sin acritud).

A los 7 años empecé a competir en natación, se me daba bien a pesar de nadar fatal (una técnica horrible) y al poco tiempo, con 8 años me cambiaron de equipo. Los primeros años fueron fenomenales, tuve un entrenador que me enseñó a nadar correctamente, no había problemas.

Poco a poco me fui convirtiendo en una nadadora buena, cambiando de entrenador, pasando de categoría, haciendo mínimas para mis primeros campeonatos.

Recibí mi primer insulto con 12 años. Me llamaron Puta por bailar una coreografía de Michael Jackson en una concentración de nadadores en Cartagena, ¡Por bailar!!!! aún me acuerdo como si fuera ayer, han pasado 25 años de aquello y me acuerdo como si me lo hubieran dicho la semana pasada. Sé quien me lo dijo, hoy felizmente casado y con un bebé, espero que a ese bebé le enseñe a respetar a las chicas con las que crezca.

El problema empezó con 13 años. Yo era muy buena nadadora, de las mejores de Baleares, de las 3 primeras a nivel estatal en mariposa. Y qué pasa? pues que cuando empiezas a sufrir cambios hormonales, le añades musculatura muy desarrollada y un verano sin entrenar, pues que se nota y mucho físicamente. No creo que por ello tuviese que sufrir las burlas de mis compañeros.

Una vez empezada la temporada, se me empezó a apartar del grupo. Recibía insultos a diario, con calificativos como “puto botijo”, “puta”, se me hacía vacío y alguno se quedaba a gusto conmigo dándome patadas en el agua.

Mi madre notó el cambio, muy significativo, en mi estado emocional. Salía cabreada de la piscina, triste, lloraba. 
Lo primero que hizo fue hablar con mi entrenador, que dijo que era “COSA DE NIÑOS”, la misma respuesta obtuvo por parte de los padres de aquellos que me insultaban.

Mi entrenador no debía querer problemas porque cuando más lo necesitaba fue cuando miró para otro lado. Mi rendimiento bajó en la piscina considerablemente. Lo mental pasó a ser físico, no era capaz de rendir en la piscina, me pesaba todo, me dolía todo.

De hecho lo único que se le ocurrió a mi entrenador es mandarme a un endrocrino. Yo, que era deportista, pesaba 50 kilos y mido 1,54, en aquel entonces ya había conseguido mi altura máxima, quizás menos centímetros de los que estaba destinada a medir por las pesas y el ejercicio de pies de la piscina.

El endocrino me dijo que sólo tenía 1 kg de grasa en todo el cuerpo y que eso era lo único que podía perder, todo lo demás era muscular. Aún así me sometieron a dieta estricta que aún recuerdo, madre mía pesando 50kg. Lo pienso y me pongo mala…

Pasó 1 temporada más entera y yo aguantando, mis últimos campeonatos fueron un desastre a nivel individual, a nivel competición quedé con otras tres compañeras (las de mi anterior equipo, quizá el que nunca debí dejar), campeonas de España de Relevos.

Recuerdo un reconocimiento médico realizado por los padres (algunos de ellos eran médicos) en los vestuarios, supervisado por el club. Las mofas de esos padres, de todo menos profesionales, cuando medían mi capacidad torácica. Entendí de donde habían sacado la educación sus hijos y terminé con 13 años más hundida que nunca, a pesar de que mi estado de salud era muy muy bueno para el deporte.

Abandonar un sueño

Un día de vuelta a casa, tras un entreno, y a pesar de tener 5 mínimas para los campeonatos de España -que recuerdo perfectamente que iban a ser en Lérida-, mi madre me dijo que si no estaba a gusto, que lo dejase. Tal vez la solución hubiese sido cambiar de equipo a alguno donde mis compañeros fueran más amables. 

Se tomó la decisión y mi madre, ante la negativa de nadie a hacer nada, me dio de baja del equipo y del club y también de la federación. Sin hablar con nadie, sin hablarlo más con el entrenador, sólo para protegerme. Se lo agradeceré enormemente siempre, aunque eso significase abandonar un sueño. Nunca sabré donde podría haber llegado nadando en esas categorías.

Me gustaría enseñaros el vídeo que me ha removido todo esto. No de lo mismo pero sí relacionado con lo que les pasa a las niñas al llegar a la adolescencia, por favor, si tenéis hijas, protegedlas, enseñadles lo maravillosas que son, y si tenéis hijos, enseñadles – como yo haré con los mios – a respetar a las niñas, a las chicas y a todas las mujeres. Ojo, que el bullying que sufrí también fue por parte de compañeras mías, aún estoy esperando que alguna se pronuncie…

Volver a empezar

Hoy, 20 años más tarde, y sin importarme un pimiento lo que digan los demás de mi, vuelvo a nadar, a ver donde consigo llegar, como reto personal y para quitarme esa espinita de retarme conmigo misma, de volver a conocerme y conectar conmigo misma, como hacía entonces. Con más madurez, bueno un poquito más de madurez y sin pegas con mi cuerpo ni losas sobre mis hombros con las que nadar.

De todos aquellos que en su día me hundieron la adolescencia, sólo 1 única persona se disculpó conmigo, quizá el que menos tuvo que ver con todo el infierno que pasé. De hecho, no recuerdo nunca haber oído nada de su parte.

No seáis cómplices de situaciones así, no os quedéis callados, no seáis parte del problema sino de la solución. Protejamos a los peques en todas las etapas de la vida, porque como veis, una historia así se queda clavada en la memoria para toda la vida. En mi caso, hasta 2o años después…

 

 

 

8 comentarios

  1. A ti te paso con natación y a mi en atletismo, mis compañeros eran muy crueles, tanto chicos porque empezaba a ganarles en muchas pruebas, como las chicas que eran muy competitivas. Los entrenadores no ayudaban mucho en este aspecto es mas animaban a que fueramos competitivos entre nosotros en vez de ser un equipo. A los chicos les decía cosas como; vergüenza debería darte que te gané una chica y cosas por el estilo. Al final tuve que dejarlo porque me operaron las dos rodillas por los entrenamientos,y ahora al cabo de los años me arrepiento de no haber sido más valiente y enfrentarme a los entrenadores que en vez de ayudarnos nos hacían que nos llevaramos mal y todo por ganar más copas para el club. En fin ánimo y a por tus sueños

  2. María (Miren Casavieja)

    Madre mía!! Qué infierno!!! No me puedo imaginar el dolor que sentirías.
    Completamente de acuerdo: NO SON COSAS DE NIÑOS. Me da igual que tengan 13, 15 o 4 años, no se debe tolerar!!
    Ya lo he contado alguna vez, al mayor de los gemes le pillamos junto con sus amigos en el curso que tenían 4 años reírse de un compañero en el parque. Del grupito de niños sólo 2 recibieron bronca, el mío y otro niño. Después de esto y las broncas que le cayeron en bucle en casa pedimos tutoría. Cuando empezamos a comentar el tema la profe pensaba que íbamos a quejarnos del otro niño (del que recibió la burla) porque su reacción es pegar y fuerte. Pero no, íbamos a decirle que le habíamos visto al nuestro reírse de él y que no lo íbamos a consentir. Y que si en el colegio veía el mismo comportamiento que nos llamara.
    La reacción de nuestro hijo fue evitar jugar con ese niño. Quizás no es lo mejor que evite el juego con él pero sí sabemos que de
    él no salen las burlas y que si alguno de sus amigos empieza le dice que no.
    Me encantaría que algún día mi hijo se relacione más con ese niño pero es verdad que no puedo obligarle a elegir sus amistades. Ahira tiene 6 años, quizás mas adelante…
    Pero es que es así, no podemos pasar por alto esas faltas de respeto. Muchas veces cuando comentamos este tema que tanto nos preocupa siempre digo lo mismo: no pido a mis hijos ser astronautas pero sí buenas personas, no les voy a permitir ser unos matones.
    Confío en que el mensaje que les mandamos cale en ellos.. Porque en caso de no conseguirlo sí me haría sentir defraudada como madre 🙁
    Confiemos en que el poso siempre queda.
    Muchas gracias por compartir una experiencia tan dura! Eso sí es de valientes.
    Un abrazo

    • Yo también hubiese hecho como tú. Aunque los míos son peques los corrijo cada vez que les veo hacer algo que no es apropiado, aunque sea entre ellos dos. Y desde luego si algún día veo que mis hijos hacen algo y una mami viene a hablar conmigo, yo no miraré para otro lado. Un besote Miren!

  3. Como ya te he comentado por tw, un post muy necesario para visibilizar este grave problema, muy útil y terapéutico también.
    Yo también padecí bulling al cambiar de colegio en 8º de EGB. Sí, fui de las que les pilló el cambio hice 2 cursos de BUP y el bachillerato… Pues eso, al cambiar, lo pasé fatal especialmente por un tipo… yo ciega y mi por aquél entonces amiga ya que nos cambiamos juntas al mismo colegio que tenía un problema en la boca, imagina…
    Algún día a ver si me animo y cuento yo también mi experiencia. Seguro que estos posts sirven para visibilizar, concienciar y animar a chicas y chicos que estén padeciendo situaciones similares.
    Besos amore!

    • Estaré esperando esa publicación. En nuestra época había casos pero el #bullying no se combatía tanto como ahora, ni teníamos las herramientas. Mi madre lo intentó, pero si solo encuentras adultos que miran para otro lado, mal asunto ! Gracias por pasarte a comentar. Un beso

  4. Una historia dura, lo siento guapa!! Nunca he estado en una situación así, pero he conseguido empatizar contigo por lo bien que lo has contado. Que tengas mucha suerte con tu nuevo reto personal retomando de nuevo tu sueño, te irá genial!

  5. Pingback: Viernes Dando la nota #32: BSO Por Trece Razones - Mamá d Gemelos

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