Microcuento 7: El Gorrión

Introducción (del no tan microcuento)

Podríamos hablar de Gorriones de una aclamada serie que ha acabado su sexta temporada hace poco, pero no! Esto va de gorriones reales, de los de andar por casa 🙂

Y es curioso porque una servidora se quejaba de los pocos Pokémons que hay por aquí en el pueblo, que sólo me salen Ratas, serpientes y pajaritos; pero también reconozco que la tranquilidad de la noche, ver estrellas que no se ven en la gran ciudad y los pajaritos cantando por la mañana en el patio trasero lo compensan todo.

Eso le decía ayer a mi marido, que en las ciudades a penas ves pájaros y yo disfruto de ellos todas las mañanas, y es algo que me encanta y me recuerda al patio trasero de mi casa cuando era pequeña.

Mi madre sacudiendo el mantel tras las comidas de migas de pan en el patio y los pajaritos que venían a comer.

Mi padre siempre enseñándonos insectos, gusanos, ratones, pajaritos, etc. a los que examinábamos y a veces alimentábamos (dependiendo de lo que fuese). Eso, a parte de quitarte miedos, te enseña a respetar a todos los bichos que hay, menos a las cuquis, que es superior a mi!

El Microcuento (al fin, no?)

Ayer fue una mañana como otra cualquiera, como siempre estuvimos desayunando los príncipes y yo, la reina mami. Abrí la puerta que da a la pequeña terraza trasera del castillo, cerca del foso. Siempre se ve a algún pajarito pasar, pero ayer vi uno pasar a vuelo bajo un par de veces, así que salí a ver.

En principio creí que sería un gorrioncillo normal pero luego me di cuenta de que era una cría, se habría caído porque no volaba como debería. Los principitos alucinaban e iban corriendo tras él y lo señalaban. Yo intentaba cogerlo corriendo tras él por el jardín, pero no se dejaba.

Apareció un gran dragón (Drako, mestizo de labrador, 40kg.) y a pesar de ser un dragón bondadoso con la familia real y los niños, le salió el instinto depredador con el gorrioncillo y se unió a la captura del ave.

Visto que se iba a producir un fatal desenlace, me propuse enfrentarme al dragón (a una carrera) y coger al pequeño alado antes que él. Apareció mamá gorrión, intentando a la desesperada auxiliar a su pequeño, pero viendo la boca del dragón y a una reina mami a la carrera, volvió a posarse en lo alto del muro del jardín.

En un intento desesperado por escapar, el gorrioncillo cayó al foso del castillo, nadando hacia el otro extremo, esquivando los 20 mil millones de objetos que los príncipes suelen tirar desde sus aposentos, otras veces intentando subirse a alguno para escapar al vuelo.

Reina mami lo cogió entre sus manos, sin apretar a la delicada criatura y viendo que tenía alguna herida; lo subió a lo alto de la torre, desde  donde el pequeño podría llamar a su mamá. Lo dejó dentro de la antigua guarida del dragón, ya en desuso, un lugar amplio y a la sombra de un día tan caluroso.

Se oyeron llamadas de mamá gorrión y su bebé, al rato el pequeño gorrión ya no estaba. Se escucharon cantos de pajaritos toda la tarde en el jardín del palacio, parecían de alegría y agradecimiento.

Espero que los pequeños príncipes, aún siendo pequeños, algún día conozcan las historias del rey abuelo y de la reina mami y, algún día, sean osados, valientes y caballerosos a la hora de ayudar a los que los necesiten, tanto si son gorriones u otros animales de dos patas! XD

Y colorín colorado, que microcuento más rarito me ha quedado!

😀

 

 

4 comentarios

  1. Ayer mismo me recordaba mamá cuando cogimos aquel ratoncito una taza de porcelana rosa, azúcar y un palillo. Ay las aventuras con el abuelo!

  2. De rarito nada que está genial! A mi de pequeño siempre me dieron miedo todos los “bichos”.

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