Microcuento 5: El Mando Universal

gemelosymandoLos gemelos tenían predilección por los juguetes artesanales sin pilas, quizás porque eran aquellos que siempre les entretenía y nunca les fallaban.  Entre los electrónicos había algún favorito (antes del mando universal), el elefante que escupía bolas o el robot bailarín, pero Mamá d Gemelos los escondía porque siempre se quedaban sin energía tras pasar por manos de los dos pequeños.

Un día descubrieron un maravilloso objeto llamado “el mando a distancia”. A pilas, incombustible, incansable ante el machaque constante del botón rojo de ON/OFF y el cambio de manos de G1 a G2 -sobretodo de éste último- y, más aún, hacía cosas mágicas y sonidos diferentes en algo cuadrado que papá y mamá llamaban Televisión.

Mamá se fijaba en ellos, a veces tenían dos mandos y volvían loca a la tele, pero también descubría que había funciones de ambos aparatitos a manos de sus hijos que ella misma desconocía; y pensaba es que no hay nada mejor para aprender algo de nueva tecnología que de mano de aquellos que ya han nacido en esta época y crearán la tecnología del futuro. O eso se decía a sí misma para no reconocer que se iban a cargar algo pronto.

Un día disfrutaban de una tarde lluviosa de fin de semana, de los que da gusto quedarse en casa viendo series y películas mientras los pequeños juegan en el salón. ¿Qué mejor momento que ese para ponerse al día de algunas de sus series favoritas? Cuando todo parecía tranquilo empezaron los problemas, extraños sucesos que iban y venían al manipular el mando universal.

Los pequeños jugaban entre ellos pero al empezar un capítulo, fuera lo que fuera, se empezaban a agitar y papá, que no lograba seguir los diálogos, subía el volumen. La preocupación de los papás no tardó en aparecer, cuando al subir el volumen subían los gritos y ruidos de los gemelos. Se miraron a los ojos extrañados y realizaron un casi imperceptible gesto de negación de “no puede ser posible, qué tontos somos” y volvían a subir el volumen. Los dos pequeños a su vez cogían objetos y empezaban a golpearlos contra el cristal de la mesa, o ponerse a hablar entre ellos en tono elevado, o se dirigían a la puerta corriendo golpeándola como cuando instan a mamá a jugar con ellos al pilla pilla.

Entonces, ante tal agitación, papá tomó el mando universal y puso la serie en Pausa; ambos gemelos miraron al monitor, callados, luego de nuevo a sus padres y repitieron ese gesto varias veces más.

Aún incrédulos, sus padres volvieron a poner la serie ante el silencio sepulcral de la habitación, repitiéndose la escena anterior paso a paso. Papá asustado paró la serie, dejando el canal de dibujos animados de fondo, a un volumen prudencial y se apresuró a quitar las pilas del mando, el cual parecía haber creado un vínculo “universal” también con los pequeños.

Decidieron dejar las series para cuando los pequeños durmiesen, lejos del radio de efectividad del pequeño aparato electrónico que los controlaba, pero solo en situaciones de ocio MPaternal.

 

3 comentarios

  1. je, je, je los mandos a distancia ¿qué tienen? si son botones y no hacen nada… A mi Peque le compré uno de juguete, que es idéntico a los reales, y sólo le hace caso cuando estoy jugando yo con el y me lo tiene que quitar :(.

    • eso tendré que hacer yo, porque es una pelea constante, además son listorros y solo quieren el que hace cosas en la tele! si no funciona vienen para que la encienda. Lo del microcuento en cuanto al ruido, es real!

  2. Pingback: Microcuento 1: Duelo de miradas. El primer desafío – Mamá D Gemelos

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