Guardería y Educación Infantil

Hoy te quiero contar un poco las semejanzas y diferencias entre la guardería y educación infantil, tras estos  2 primeros meses de colegio con los pequeños. También dejar plasmadas las sensaciones que he ido teniendo y cambiando durante este periodo de tiempo, porque han resultado ser bastante curiosas a medida que pasaba el tiempo.

Guardería y Educación Infantil

Ayer hablaba con un familiar acerca de una primera tutoría de una sobrina mia, bueno de ella no, de sus papis con la profesora de infantil. Ésta remarcaba la importancia de la estimulación temprana en el aprendizaje de los niños, y que se daba la circunstancia de que los 4 niños que venían de la misma guardería, que está en Mallorca, sabían ya muchas cosas y estaban por delante de otros en cuanto a conocimientos.

Curiosamente esta información me llegó después de empezar el primer párrafo de esta publicación, así que voy lo escribiendo a días y no sé cuando lo publicaré, pero el tema es muy interesante y no quiero dejarme nada.

La Guardería

Si bien es cierto que la guardería, como bien dice el nombre, es solo para guardar a los niños, es muy importante el método que sigan a la hora de poner las bases a la educación de nuestros peques.

Los pros que he ido notando durante este último año han sido muchos, desde la sociabilizarse, decirle adiós al pañal, corregir conductas con respecto a otros niños, aprendizaje básico de colores, número, canciones, juegos, etc., creo que no pararía nunca de enumerar beneficios. Al principio fue una adaptación complicada, pero al mes los peques ya entraban a la guardería sin despedirse, listos para empezar su asamblea y continuar con las clases.

Creo que lo más importante de que asistan todas las mañanas a la guardería ha sido que se han terminado de reforzar unas rutinas, que para la crianza de los peques considero uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta.

El Colegio

La adaptación más o menos ha sido similar, el único cambio es que además de nuevo colegio, nuevos compañeros de clase y profesores, que ya no es uno o dos sino varios, han terminado con la operación pañal, y aunque aún tengo que ir al colegio alguna vez, cada vez son menos y más distanciadas las ocasiones en las que tengo que ir a cambiarles.

Para finalizar con el tema del control de esfínteres, que ya van algunos post y algunos podcast al respecto, es cierto que tuvimos que poner medidas porque uno de los dos no controlaba y se activó un protocolo de “control de esfínteres”, (perdona por repetirme tanto) y poner al peque cada “X tiempo” en el baño; facilitar al centro de un par de mudas para uno de los gemelos y que se cambiase sin mi presencia.

¿ Por qué sin mi presencia? pues porque la última vez que fui a cambiar a uno de los niños, tuve que salir con él del patio de recreo y el otro me vio y al verme se orinó encima para llamar la atención. Por este motivo la psicóloga de centro, tras hablar conmigo y con el profesor a la salida ese mismo día, decidió que mamá ya no vendría más por el colegio para evitar esas situaciones: Pipís provocados para ver a mamá.

Desde que dejo las mudas, en este par de semanas a penas ha hecho falta usarlas. Y de este tema va a salir otro muy, muy importante. La autonomía de los peques.

La autonomía de los gemelos

A ver como explico esto. Los niños saben más de lo que nos hacen creer.

¿que cómo me di cuenta? pues desde que tienen las mudas se cambian solos. Al principio yo misma veía mal que un profesor negase ayuda a niños tan pequeños, pero creo sinceramente que les están haciendo un favor a los peques.

Para nosotros siguen siendo los enanos de la casa, a los que ayudar, pero tienen que empezar a ser autónomos en todas las situaciones cotidianas y en todas las rutinas; y a veces yo como madre primeriza no controlo bien los tiempos y creo que no son capaces de hacer muchas cosas que te aseguro que saben hacer de sobra.

Esta es una de las mayores diferencias con la guardería y que me ha costado más encajar. Los niños se hacen grandes y los profesores ya no les “cuidan” sino que les “enseñan”. No solo la enseñanza en general, conceptos básicos, números, formas, letras, leer, escribir, pintar, etc., sino que les enseñan una rutina, a valerse por sí mismos, a explicarles como se hacen las cosas y lo más importante, a decirnos a los padres en qué debemos hacer hincapié, porque les hacemos nosotros muchas cosas o les ayudamos  y me doy cuenta que somos nosotros mismos los que les frenamos.

En resumen, estos dos meses han sido brutales en cuanto a cambios. La comunicación con nosotros ya es constante y continua, nos interpelan, nos piden los que necesitan. El desarrollo de destrezas en estos momentos es exponencial, tanto que nos sorprenden, supongo que como a todo padre o madre, pero es que es mi primera vez!

En natación ya se han soltado en la piscina en cuestión de dos días, de ir agarrados al cuello a depender del churro o cilindro para desplazarse solos. Pero eso ya será otro post del proceso en el agua.

 

 

 

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