En 13 Viernes y Martes… 2ª Parte

Para poder leer esta entrada, tienes que pasar primero por la 1ª Parte, te dejo el enlace:
En 13 Viernes y Martes… 1ª Parte

Pasaron los días tras el legrado y se fue disminuyendo el llanto al mismo tiempo que algún tipo de condolencia por parte de la gente, las visitas con poco tacto con embarazos y niños en brazos incluidos, las preguntas molestas y el sentimiento de culpa. Porque me sentía culpable como le suele pasar a mucha gente, pensando en qué has podido hacer mal, si habrá algún problema, en fin, mil cosas. Empecé a crear una barrera, a aislarme, a protegerme mientras doliera, pero es inevitable y duele, duele mucho. pensarás que quizás estaba algo tiquismiquis, pero créeme cuando os digo que tras leer varios testimonios de mujeres que han pasado por lo mismo, te molesta todo.

Me llegaron los resultados de la analítica hecha pocos días antes del aborto, salieron alterados todos los parámetros de la tiroides; al consultarlo con el médico de cabecera y decirme que era normal, decidí hacerme un seguro privado y llevarlo con un endocrino, así también aprovechar el tema de ginecología.

Elegí un ginecólogo al azar, tenía buenas referencias en Internet y testimonios positivos. Pedí mi primera cita y me confirmó que lo del tiroides era normal debido al embarazo, poco después visité por primera vez a una endocrina, me dijo que lo de “normal” no era ni medio normal, que no sabía ni como me tenía en pie y más con un hipotiroidismo auto inmune con los anticuerpos por las nubes.
A veces vale la pena seguir a tu instinto, esa vez lo seguí y no me falló. Había hecho bien en pedir una segunda opinión.

A pesar del mal diagnóstico por parte del ginecólogo al que acababa de conocer, no me cambié porque pensé que el tema del tiroides no era su área, y le di una segunda oportunidad. Me pautó tras una revisión, aspirina infantil y progesterona en caso de embarazo, pero este iba a tardar en llegar.

La endocrina me reguló la hormona tiroidea con tratamiento y controles, me prohibió un embarazo hasta tenerla en los parámetros normales, dado que unos anticuerpos elevados inciden incrementando en un pequeño % la probabilidad de aborto. Una vez regulado todo y dado el ok por ambos especialistas, empezamos a buscar un segundo embarazo, que no llegó hasta noviembre de 2013.

A principios de diciembre me fui a una eco para las 6 semanas por privado con el médico, para evitar otra noticia tardía de huevo huero. Ahí estaba el embrioncito, 3mm y ya con latido, qué felicidad! Yo no me di cuenta en ese momento pero el ginecólogo debió ver que el latido no era muy acelerado o fuerte, como debe ser aunque acabe de empezar, porque se limitó a enseñármelo y me citó en dos semanas.

El 18 de diciembre de 2013 en la segunda ecografía, el corazoncito y el crecimiento del embrión se habían parado, lo único que había de diferencia era una segunda bolsa amniótica sin embrión dentro aparentemente que apareció en esas dos semanas o que en la anterior no se llegó a ver; es decir, que si el embarazo hubiese ido adelante hubiesen venido uno o dos bebés, porque parecía un embarazo gemelar, así me dijo el ginecólogo rápidamente por no hacer hincapié en la mala noticia. Me envió a legrado otra vez.

La mala suerte es que por lo privado me faltaban 12 días para que me cubriese la carencia de los 8 meses y no me cubrían el legrado, así que debía volver al hospital público del primer legrado, 9 meses después. Fui directamente, llorando por el camino hacia el coche para dar la mala noticia otra vez a mis familiares, y avisando de lo ocurrido a mi pareja. Esta vez quise ir sola, ya había pasado por ello, me esperaba revivir lo mismo y las mismas horas de espera. Para qué hacer esperar a nadie más?

Mientras esperaba había una chica allí, solos ella su pareja y yo, y durante las tres horas de espera de media la chica estaba de parto con contracciones controladas por ella y su pareja, de pie, contra la pared para aguantar los dolores, y sin cama asignada. Al irme horas más tarde la chica aún estaba allí… no se si tendría el hijo en el pasillo. Ahí decidí tener a mi futur@ hij@ en el hospital privado (gotita que colmó el vaso).

Al entrar me atendió el ginecólogo nuevo que me atendió la vez anterior, se dio cuenta porque aparecían sus datos en el historial, me miró una ginecóloga supongo que en prácticas y con una máquina muy vieja, tanto que el ginecólogo a cargo de los dos anteriores tuvo que venir a ver si el diagnóstico era el mismo. Confirmado: aborto diferido. Lo único diferente es que estaba de 8 semanas y por ahorrarse un legrado que dicen que es invasivo, lo que no te dicen es que les cuesta más, me pusieron unas pastillas, en total debían ser 6. Tres en ese momento y tres en mi casa por la noche, para expulsarlo todo de forma natural sin intervención. Antes de irme, el ginecólogo ya seminuevo me dijo, así sin anestesia: “qué sepas que hasta un tercer aborto no te haremos ninguna prueba!”, jarrita de agua fría, con hielo y por la espalda. Un “ya lo sé” seco acabó con la conversación.

Ya en la madrugada siguiente me di cuenta de que algo no iba bien. Se debía haber roto el saco gestacional porque parecía que iba meada, y era que se había sólo roto el saco, dejando salir el líquido amniótico. Nada de sangre en 48 horas, así que volví al hospital.

Me confirmaron lo mismo y me programaron otro legrado. Esta vez esperaron a las 8 am a ponerme las pastillas del día 21 de diciembre, a 4 de Navidad. Ingresé a las 8, me dieron habitación y al menos esta vez me quedé viendo la televisión, y fue algo más entretenido y ameno que la otra vez. El legrado fue lo mismo sin nada que tuviese que subirme la tensión a parámetros normales. Desperté en una sala con dos enfermeras. Al espabilarme me mandaron a la habitación. Merienda y alta y para casa.

Vinieron mis padres a pasar las Navidades conmigo. Su apoyo fue decisivo y a pesar de haber perdido el embarazo con bebé, lo llevé mejor que la otra vez. Borrón y cuenta nueva en mi útero y en mi cabeza. Voluntad un poco tocada. Año 2013 que quedaba atrás y un 2014, el mejor de mi vida! Adiós 2013 de terror!

Quédate que viene lo mejor 😀

En 13 Viernes y Martes… 3ª parte y FINAL

 

6 comentarios

  1. Que llegue lo mejor! que llegue lo mejor!! Aquí yo, que soy tu hermana, puedo meter spoilers, pero no soy tan mala!

  2. Mami esto está chuli

    Me tienes enganchadita!!! Jeje tu hermana..

  3. Pingback: En 13 Viernes y Martes… 1ª parte – Mamá D Gemelos

  4. Deseando dejar la pesadilla atrás y que llegue lo bueno!!!

  5. Un segundo legrado… dios mio… eres muy fuerte, y aunque haga spoiler, sé que tienes dos soles que te han iluminado la vida. Tus primeros dos hijos los llevarás siempre en el corazón. Besos.

    • te sobrepones de situaciones así verdad? no nos queda otra que hacernos más fuertes y aceptar lo que ha pasado, pero fueron unos meses horribles, al menos casi un año entero. besos guapa!

Deja un comentario