#ElTemaDeLaSemana: Mi Momento Favorito del Día

Me llamó la atención este tema, me puse a pensar y me di cuenta de que no sabía cual era mi momento favorito del día. Siempre hay muchos momentos buenos con los pequeños y me cuesta elegir, hasta que el otro día, que ya habiendo leído alguna publicación de compañeros blogueros, dije: ¡Este es mi momento favorito del día! pero antes de que os lo cuente, os pongo en antecedentes.

Siempre he tenido un momento favorito del día individual, antes y después de mis gemelos, que es el momento del desayuno. No puedo salir de casa sin haberme tomado mi media hora buena de dedicación para mi, mi café y mi tostada; si es necesario levantarme más temprano para que me de tiempo, porque a no ser que me tenga que hacer una analítica, mi desayuno no falla.

Sigo disfrutando de ese momento del día, para poder hacerlo, primero desayunan los pequeños y luego yo, mientras los veo corretear por el salón y G2 viene siempre a quitarme un trocito o dos de tostada, no me importa, ya no me importa, porque es mi pequeño.

Mis pequeños se van haciendo mayores, hace poco lo que parecía algo que les gustaba ya no les gusta. Los baños en la bañera para bebés les encantaba, luego ya no querían meterse, debía parecerles incómoda, a parte de odiar que se les moje la cabeza, y era engorroso bañarlos uno tras otro. UN día probamos la bañera grande, la nuestra, la que apenas usamos por falta de tiempo, y fue un fracaso monumental. Vuelta a la bañera pequeña y disgustos y llantos. Otro día los metí en la ducha… uno llorando y el otro se lo pasó genial saliendo y entrando constantemente de debajo del agua. Otra vez a la bañera pequeña, donde ya sólo querían bañarse de pie, un peligro.

Si os acordáis del viaje del Yin-Yang, fui a un centro comercial ese día y compré unas letras de foam que se pegan a las paredes de la bañera y a la piel cuando se humedecen, y tres patitos. Y me dije: vamos a probar otra vez!!! Decidí meterme con ellos, G1 reticente y G2 disfrutando como un enano. Jugaron conmigo, jugaron entre ellos y al fin pude hacer el cambio; costó pero valió la pena.

Hace dos días volvimos a darnos el baño, se ponían de puntillas para meterse vestidos en la bañera, deseando entrar a jugar. Se pusieron a chapotear, salpicarse, poner el baño perdido y no me importó, me encantó ver como se reían y lo que antes les molestaba ahora era su pasatiempo favorito, jugaron hasta que el agua se quedó fría y aún así no querían salir, como su madre de pequeña cuando iba a natación. Me di cuenta que ese momento de diversión para los tres, se convirtió y es “Mi Momento Favorito del Día”.

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