¿Dónde está el botón de pausa?

Esta frase es una de las que más repito últimamente. ¿Dónde está el botón de pausa? En los niños claro…

Recuerdo la primera vez que alguien me dijo esa frase. Fue mi ginecóloga durante la revisión anual, donde llevé a los gemelos, que ella misma me presentó por encima de las sábanas durante mi parto (cesárea), un año después.

Entre esos recuerdos ella me comentaba que sus hijos tenían 2 años y medio – tiene mellizos y ahora una nena más – y me decía que donde estaba el botón para que dejaran de crecer, que estaban en una edad preciosa y hechos dos bichitos.

De aquella visita con mis peques hace ya casi 2 años, y es que mis enanos ya van a cumplir los 3 próximamente. Desde hace unos días no hago más que pensar por qué no vendríamos todos con un botón de parar escondido en algún lugar, para disfrutar de etapas concretas del crecimiento de nuestros hijos. Pero sabéis qué? Que los vengo disfrutando tanto, me enseñan tanto, casi más a mi que yo a ellos, que procuro exprimir cada momentito que tengo.

Están llegando a los 3 años y quitando los primeros meses, que a veces recuerdo y a veces me cuesta; creo tener buen recuerdo de casi todo, o no. Lo cansado o pesado como es su primera año de vida pasa volando y te quedan los recuerdos bonitos, sus primeros pasos, sus primeras palabras aunque les costó porque siempre hablaban en su lenguaje gemelar particular.

Llega un día que es un boom, una explosión de desarrollo brutal, cada día te sorprenden con alguna cosa nueva, una palabra, algo que no sabías que podían hacer y lo hacen. De palabras pasas a las primeras frases en las que te explican las cosas, a su modo, pero como una es su madre y sabe como dicen cada palabra pues ya les entiendes.

El día en que te das cuenta de que tus hijos se pueden comunicar contigo es tan bonito, que si se pudiera se debería poder enmarcar en un cuadro y ponerlo en la pared. Cuando pasa esto te das cuenta de que no hay que tener prisa para que hagan las cosas, porque todas llegan y tendrán toda la vida por hacerlo, pero solo 1 vez en su vída no sabrán ni gatear, ni caminar, ni hablar ni expresarse con nada más que llanto, así que tenemos que atesorar esos momentos porque en cuestión de 3 o 4 años se convierten en pequeñas personitas autónomas. Con esto no quiero decir que no les disfrutemos desde esta edad, solo que no debemos tener prisa porque cada cosa tiene su tiempo.

Su cumpleaños

Como ahora estoy en el momento de los 3, los berrinches ya han disminuido considerablemente porque ya saben explicar lo que les pasa, estamos pasando una fase muy dulce y creo que jugamos más que nunca; y en cuanto al juego, están desarrollando unas habilidades muy curiosas porque ya están en un punto donde su creatividad e imaginación vuelan libres y hay que darles las herramientas para que esto siga así por muchos años, pero sobretodo para que jueguen lo máximo posible y se diviertan. Que sean felices es mi máxima prioridad.

Ya van a acabar su tercer mes de colegio y van fenomenal, están en modo esponja y salen parloteando de clase, al principio decían lo mismo, ahora ya empiezan a variar el discurso. Ya van conociendo el nombre de los compañeros, los señalan y los nombran y vamos descubriendo sus primeras amistades.

Y ya para acabar ¡Madre mía 3 años! qué mayores. Estamos intentando que se les quite la manía de odiar la canción de cumpleaños feliz y practicamos para soplar las velas. Si puedo subiré un vídeo de las prácticas y el cumple (si me dejan), aunque me conformo con la habilidad que tienen para soplar siempre a la vez, no sé como lo hacen, se coordinan hasta para eso.

 

 

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