De repente apareció un perro

Hoy hablaba con @papachusoficial – Papá Chus y con @madresfera de nuestros bebés y la relación con las mascotas. Llevo unos días intentando escribir al respecto y creo que ha llegado ese día, y el momento ahora que la conexión wifi no me deja tirada. Ofú, qué cruz!!!

Cuando llegaron los bebés a la casa hice las presentaciones como había visto que debía hacerse, siguiendo vídeos y consejos de adiestradores de perros. El nuestro es un perro mestizo de 40kg., mezcla de Golden Retriever puro (padre) según me dijeron un bicharraco de alto y su madre era ya de por sí mestiza de Husky y pastor alemán. Así me salió de negrito con manchitas blancas en las patas; Calcetines lo llamaba mi hermana pequeña.

Todo iba genial, los nenes en la minicuna y el perro asomándose cada dos por tres a verlos, era enternecedor ver lo bien que los había acogido. No esperéis un “pero” porque no lo hay, lo único que dado que no puedo pasearlo por donde solía hacerlo porque el carrito, a pesar de ser todo terreno, no me lo permite, pues las salidas de Drako -así se llama en grandullón- se vieron afectadas y reducidas a lo básico, con alguna excepción.

IMG_5345El perro tiene sus mudas de pelo y con los cruces que tiene, suelta pelo como si no hubiese un mañana, así que en la época de gateos y dejarlos en una sala en concreto, hemos dejado al grandullón en otra sala mucho más grande y espaciosa, y libertad por el resto de la casa.

Cuando los nenes empezaron el gateo y coincidían con el perro, éste se retiraba al sentirse acorralado con los niños. Nos dimos cuenta de que no quería que le llamásemos la atención como si los niños fuesen “sagrados” y no nos fiásemos de él y de que no iba a hacerles ningún daño.

Por suerte la cosa cambió cuando los peques empezaron a caminar. Al no limitarse a tocarle las patas y molestarlo sino que empezaron a interactuar con él, jugando, abrazándole y acariciándole el hocico, ya empezó a sentirse más a gusto con ellos.

Es curioso porque cuando empezaron a jugar juntos el perro no era consciente de que al pasar por al lado los tiraba al suelo, le advertimos y su reacción era pasar muy despacio al lado de los niños y luego acelerar para ir a coger el juguete, lo mismo en el tramo de vuelta. Nos quedamos alucinados!

Ahora disfrutan de la exploración de los pequeños los tres juntos, están en la terraza con él, se persiguen con curiosidad, le tiran de las orejas y le dan palmadas en el lomo y el perro ni se inmuta. Es increíble verlos así, enriquecedor y sano para ellos. De repente el perro apareció en sus vidas y viendo como van a saludarlo cada mañana, está claro que para ellos es un miembro más de la familia.

4 comentarios

  1. Nosotros convivimos con un gatito y nuestro Peque es super feliz con él, aunque no estoy seguro de que el gati sea también feliz… Con los tirones de rabo y orejas que se lleva 🙁

  2. si que lo es, si no sale corriendo y se deja dar esos tirones, es porque le gusta estar con el peque, sino saldría corriendo!

  3. Me los como a los 3!!! 🙂 Una relación preciosa!

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