Crisis de oposición y otros avances

Supongo que os preguntaréis, ¿cómo puede ir en el título las palabras Crisis de oposición y avances en la misma frase? Pues os lo explico en seguida y estoy muy contenta de que haya llegado esta etapa con uno de los peques.

Avances significativos

Llegó el fin del primer trimestre y las notas. Como sabéis los peques están separados y aunque tengo la cosilla esa de que cada uno va por su lado, en el aspecto evolutivo no puedo estar más contenta.

Lo único malo que queda de los primeros meses y lo mal que me iba yo a casa, es que los peques en el cole van cada uno a su bola y no juegan juntos en el patio, pero luego se pasan el día jugando en casa y quieras o no eso compensa.

Al tener cada uno un profesor, sus avances han sido diferentes al igual que el desarrollo de cada uno de ellos. Siendo uno de los dos más avanzado en el habla que el otro, empezó a relacionarse más conmigo y parecía entender ya las cosas. Ésto último fue un alivio con el tema de los pipís o control de esfínteres porque mi hijo ya al fin me indicaba sus necesidades. El otro por el contrario permanecía más callado y tuvimos más problemas con los pipís y mi asistencia al colegio.

Ahora viéndolo desde la perspectiva de madre que ya ha pasado por ello, me relajo un montón con ese tema. Hay niños mayores que aún no controlan y se hacen pipí encima y niños más pequeños que controlan esfínteres perfectamente, así que solo hay que tener en cuenta que cada niño necesita sus tiempos y que el desarrollo de cada niño es diferente. Ahora lo digo pero ya veréis como caigo en nada con alguna otra cosa, todo a su tiempo.

Una vez vuelvo de mi viaje por las ramas, retomo el tema de los profesores y su diferente manera de evaluar a los peques. La profesora del mayor es más estricta, pero también nos advirtió de que fue “durilla” con las evaluaciones y que qué esperamos de peques tan pequeños en adaptación a un colegio nuevo, rutinas nuevas, etc. La verdad es que me esperaba peores notas, si bien es cierto que sus observaciones en la parte de atrás me gustaron mucho, pero no las comparto por querer dejarlas para mi. En cuanto al resto de notas le dije a su profesora que no había “nada que no me esperase.

El profesor de mi gemelo pequeño fue mucho más generoso marcando aspectos de conocimientos y desarrollo del peque pero más estricto en sus observaciones en cuanto a autonomía. En resumen un poco al contrario que la profesora.

Haciendo balance de los dos se llega a las siguientes conclusiones al ver sus notas (evaluaciones con colores 😛 )

  1. que no había nada que no esperase o fuera diferente a lo que pusieron, se reflejaba tal cual la realidad de cada uno de los dos, exceptuando la sociabilización del pequeño de los gemelos ,que ha sido muy muy positiva en contraposición a su comportamiento en la guardería, que era un alma libre e independiente.
  2. Que son súper peques y están en periodo de adaptación, aunque ya a estas alturas la podemos dar por finalizada, al igual que la mía.
  3. Que de conocimientos van mucho más sobrados que de autonomía, teniendo en cuenta su edad y las circunstancias.

Crisis de oposición

Una de las cosas que admiro de los dos profesores de mis peques es su preparación. Cómo te explican las cosas, como te das cuenta de la normalidad de comportamientos que preocupan pero que ellos, por su experiencia, ya conocen.

El profesor de mi peque más peque, me comentó la falta de autonomía de éste en cuanto a vestirse y realizar algunas acciones. También le dimos un margen por la edad y por otro lado la cabezonería del peque en cuanto a no bajarse del burro, no pedir las cosas como toca o empeñarse en otras tantas.

Llegó la Navidad y con las vacaciones La Crisis de Oposición.

Parece algo malo pero en mi gemelo pequeño no es más que la reacción de él mismo a que su madre, yo, le ayude a vestirse o a realizar ciertas cosas. Empezó estas pasadas vacaciones a decirme que no al intentar vestirlo, abrir envoltorios, ponerse zapatos, jugar, etc. Todo lo que antes se negaba a hacer y se podía pasar minutos y minutos pidiendo ayuda, de golpe dio un giro de 180º y llegó al fin la famosa crisis y decirle a mamá “¡No, no, yo!”.

Desde entonces no para, a la que para es a mi para decirme: No, no, yo, mia, mia (mira, mira), mientras yo alucino pepinillos con el cambio radical en tan corto periodo de tiempo.

Esta Crisis de oposición me la explicó su profesor y durante esta semana ya le he indicado que ha empezado, así ya puede estar avisado por si el peque le quiere torear con alguna cosilla. La crisis va ligada a un aumento en la autonomía porque mi hijo se ve ya capaz de gestionar, realizar, usar objetos, etc. por si mismo.

Con este cambio también han disminuido los escapes y aunque aún se resiste la situación ha mejorado considerablemente en muchos aspectos. Así que me reitero en la línea que vengo aplicando y contando en mis últimas publicaciones, de que todo es cuestión de tiempo.

El habla

Ya pudimos dejar atrás la famosa charla gemelar y han avanzado a pasos agigantados en el vocabulario, prácticamente los dos pueden hablar conmigo, uno más que otro como ya os comentaba antes, pero les queda muy poquito para conversaciones fluidas. Otro aspecto más al que solo hay que darle tiempo y mientras disfrutar la espera.

 

 

 

2 comentarios

  1. Los cambios siempre cuestan, pero los niños no dejan de sorprendernos. En nada tendréis conversaciones interesantísimas. ?

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