Y el corazón ganó a la razón

La razón

Os explico el porqué del título “y el corazón ganó a la razón” poniéndoos primero en antecedentes, en el que quizá sea mi post más personal. Ya empiezo emocionada y no sé como voy a acabarlo, pero me lo debo y se lo debo a mucha gente. Pero primero yo.

El embarazo como ya sabéis me costó un montón y la alegría y la noticia doble fue espectacular, pero la depresión postparto duró más de lo que yo pensaba, aún así no se me ocurriría poner ni una sola pega, ni una sola queja. De hecho sobre este tema me (molesta, eso era antes) sorprende muchísimo la gente que se queja taaaaaaaaaaaaaaaanto con un bebé.

Así que cuando empezaron los peques la guardería, decidí empezar la famosa fase #tocacuidarse para mimarme un poco, cuidarme, y volver a sentirme yo  y bien conmigo misma.

Lo físico

En septiembre empecé por los pies, porque mi madre me decía que caminaba regular, y efectivamente era horroroso, me hice las pruebas e iba mal y descompensada, tenía desequilibrio, pisaba mal, etc etc. Bueno, un cúmulo de cosas que tenía que ir arreglando poco a poco. Me puse plantillas, una cosa menos… A caminar!

De ahí derivé a traumatología para confirmar un problema en la cadera, también inicié mis sesiones con un fisioterapeuta de hipopresivos, Jaime, al que aún le debo un post Especial!! Lo siento Jaime, pero prometo que lo haré y será chachi! A él fui a quien le dije que me proponía ponerme en forma en 1 año, buena meta, y aquí sigo después de 5 meses. 5 kg menos, masa muscular en alza, mejora general de estado físico y mental.

Cuando acabé me di cuenta de que debía empezar a nadar, así que me apunté a la piscina y empecé a entrenar, hace poco he fichado (aún en papeleo) con un equipo para volver a competir, de modo ocioso, para ponerme metas, que son muy importantes para el día a día.

Lo físico y lo emocional

El 1 de diciembre me fui a Norte Salud Nutrición, recomendados por Julio Basulto, donde una dietista nutricionista, una psicóloga y un entrenador físico me han acompañado durante estos últimos 2 meses y medio. Fui porque me sentía agotada, física y mentalmente, era lo que necesitaba para volver a recuperar el control, la autoestima y mirar al espejo y verme de nuevo y no a una madre desgastada y agotada en todos los aspectos. Feliz pero repito, agotada y desgastada, sintiéndome muchos años mayor de lo que soy.

A pesar de los 2 años de mis peques, mi cabeza no seguía donde debía estar, y se habían resentido durante este tiempo muchos aspectos de la vida. La relación con la pareja, los peques, familia, amigos, conocidos, etc etc. 

Mi última recta final era lo físico y lo emocional, cuerpo y mente; nutrición, psicología y deporte. El equipo me ha ayudado un montón. Me han enseñado la importancia de la relación entre la cabeza y el estómago, en moverme, en cuidarme, en conectar conmigo otra vez, que me tenía muy olvidada y descuidada.

Me han enseñado a que quizá esté preparada para dejar “la ayuda” que nos dan a algunas mamis en el posparto, a pensar las cosas, a comer con cabeza a cuidarme a mi para cuidar a los demás.

Me han enseñado a que quizá no esté tan sola, que las cosas no siempre son lo que parecen, a pensar bien las cosas, a marcar objetivos, a reflexionarlo todo. A PERMITIRME SER.

Un día bueno y 2 días malos

Han sido varios días de locos. Acabé agotada mentalmente en el #MBDay17, muchas emociones, un palizón de día, cosas fantásticas, como conocer a gente y ponernos a saltar como quinceañeras con muchas mamis blogueras, porque lo sentí así al encontrarme con ellas, por tantas cosas compartidas en publicaciones y redes; siento no poneros nombre a todas, pero es imposible!! Así que si di un salto enorme al veros y un achuchón, es que me refiero a vosotras

Ponerle cara a gente a la que aprecio un montón. Mis chicas “mamis enredadas”, mi gemelier Ana, mi comprensiva Gema, mi amiga Cristina con la que compartí todo el evento junto a Itzel, una mujer muy preparada, fuerte y simpatiquísima. Eva y Alfonso, únicos, que por suerte los tengo cerquita. Mis papis blogueros favoritos a los que por fin pude saludar, cavernícola, criando frikis (y señora criadora de frikis pro aguacates), JM, papa bicho raro (en la próxima foto, my friend, que no te escapas) y tantos otros.

Cuando volví a casa esa misma tarde venía con un sabor de boca como el que te deja el preparado especial de la farmacia para el hongo de mi hijo; Vainilla al principio, regusto amargo al final (eso ya los lo contaré, lo del jarabe digo). Cosas que no me han gustado tras cosas que me han encantado.

Tenía pensado expresar mi malestar y sabéis que? Me he dado cuenta de que en 1 día había vuelto a mi bucle inicial, el que empecé hace 2 años y que acabó hace más o menos unas semanas. Y no voy a volver a eso. He trabajado demasiado para dar tantos pasos atrás.

Entonces ha empezado la reflexión, la calma, la rehabilitación (física y mental) esta mañana en fisioterapia, durante la magnetoterapia y la electroterapia para la cadera, una hora sin poder moverme, tumbada poca arriba y boca abajo en la camilla sin nada metálico, ni reloj, ni móvil, desconectada del mundo.

He pensado y repensado, luego me he arrepentido no haberme llevado una libreta y un lápiz para ese ratito de las cosas chachis que se me habían ocurrido.

Lo he expresado en redes sociales en voz alta (a medias), veo que no estoy sola, que algunas personas comparten algunos pensamientos conmigo, pero también reconozco que el modo en que lo iba a hacer no era el adecuado. En ese momento, tras conversaciones con varias personas, ha aparecido una como cuando en las pelis o dibujos aparece en tamaño reducido, con disfraz de angelito y encima del hombro. Aunque su primer impulso ha sido huir, se ha quedado y me ha aconsejado. Me ha dicho lo que debía hacer y creo que es lo correcto. Y a partir de ahí mi alma se ha calmado.

Y el corazón ganó a la razón

Y os preguntaréis… pero qué te tenía mal? Pues una chorrada, como cualquier otra, una chorrada común que nos preocupa a más de uno, pero no deja de ser una tontería. Lo que pasa es que las emociones me saturan sobremanera, como buena PAS (persona altamente sensible) que soy, y todo me afecta más.

A unos les duran las cosas segundos, minutos, horas… a mi me duran días y en montaña rusa. Demasiadas emociones en un día que no he sabido gestionar, hasta este preciso momento.

Estaba entonces en la cama durmiendo a los peques y han llamado a la puerta para entregarme un paquete gigante y he vuelto al salón con mi madre, a la que he preparado un café, bueno para las dos.

He ido a la cocina y he visto que me había preparado un tumbet mallorquín, ya sabía que lo iba a preparar cuando he subido, pero el hecho de ir a la cocina y verlo preparado ahí me ha emocionado. Qué tontería no? TODO ESTABA BIEN, todo en calma, todo ha vuelto donde debía estar. Y el corazón que es lo que importa en esta vída,  – la familia, los míos – ha ganado a la razón.

Por una vez he gritado “ayuda”, y alguien que no tenía ni por qué estar ahí ha estado, le he escuchado y me ha devuelto al camino. Deberíamos pedir más ayuda y sobretodo dejarnos ayudar.

Después de toda esta paranoia gigante que no sé si entenderéis – todo este proceso de cambio que estoy experimentando y del que me doy cuenta que aún me queda que recorrer y trabajar duro – pero tan necesaria para mi, os dejo!! me voy a jugar con mis peques.

 

 

 

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